Un lugar que necesita un cambio



Es sábado, por la tarde, el lugar está poblado de gente, todos con algo en las manos, un paquete, grandes bolsas, cajas etc. es por lo menos las dos de la tarde y que pese que es la hora de almuerzo el lugar sigue inquietante.
Después de pasar el tumulto de gente, que bajan de diversos carros, un policía que grita ¡no se estacionen allí! y el cobrador discutiendo para variar. El nuevo paradero jirón Puno, ciertos carros pueden bajar allí, debido a las regulaciones que último estuvo haciendo la alcaldesa. Puno está inundado de gente, los conocidos jaladores, gente que grita y que por poco te toca para que entres a su tienda y adquieras sus servicios.
Al ingresar al jirón,  una señora que vende chicharrón, su carreta de madera, y una cabeza de cerdo que adorna, he indica que es el puesto, gente alrededor que se encuentra alrededor de ella, compra panes rellenos. Otra carreta de madera, pero esta está llena de discos, un toca disco y un señor que cambia cada un minuto la música, música que se escucha por todo Puno. Carteles móviles por todos lados, todos llevan una cara de un niño, pero cada uno con temática diferente, para cumpleaños o para bautizo. Al terminar la cuadra el bullicio continua, por aquí hay más gente, y con paquetes más grandes, ya no están los jaladores, están los carretilleros, que te piden permiso cada minutos para pasar con su grandes bultos montados en una carreta, o que veces desfilan en la mano del cargador, evitando que este vea y que choque a la gente de pura casualidad. Las tiendas de la cuadra están llenas de utensilios de cocina desde platos, hasta ollas grandes, así como de diversos materiales plásticos, aluminio, teflón, y cada uno de diversos costos. Al finalizar la cuadra hay tres carretas una de golosinas, las demás de comidas peruanas que al parecer cada semana cambian su repertorio gastronómico. Al doblar a la izquierda esta Mesa Redonda, el más conocido del lugar, a comparación de los otros lugares. El edificio es grande, de tres pisos, color azul,  tiene su fachada sucia, negra por algunos lugares que a leguas se ve que es polvo en abundancia. Al entrar hay juguetes por doquier, todos los puestos del edificio son de ellos, dos que tres varían. Al subir al último piso esta desolado, como el del sótano, el lugar ya no se torna alegre y lleno de bullicio sino triste hace recordar a aquellos momentos que lleno el lugar de desesperación y tristeza, aquel siniestro que invadió todo el sitio y que cobró la vida de 280 personas, por culpa de la terquedad de la gente al vender eso juegos pirotécnico tan peligrosos como su nombre suena.
A uno pasos de mesa redonda esta la cochera, este lugar es más deplorable. Ambulantes por cada paso que des, al frente de este tiendas que venden productos para fiestas, que alegran el lugar con sus divertidos y extravagantes colores. El centro comercial está cerrado su paredes están negras debido a el incendio que hubo hace un año, que no fue tan trágico como el de mesa redonda. Pese a que no hubo muertos, los vendedores si lo parecen, son los que se encuentran afueras de aquel centro, sus caras son tristes, cabizbajas, te venden sin ganas, son más como ambulantes, tratan de ganársela la vida vendiendo al parecer los productos que pudieron rescatar. El lugar está sucio por donde veas, bolsas de basura, cajas de cartón vacías, más carretilleros, gente con bultos, es todo lo que se ve en el gran centro comercial el centro.

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